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sábado, 26 de octubre de 2019

Los políticos son uno de los más grandes males de este mundo


En algún momento de la historia de la humanidad, las personas decidieron que, para tomar las decisiones más importantes en torno a las necesidades particulares de una comunidad, era necesaria la escogencia de algunos dignatarios o representantes que fueran voceros y garantes del cumplimiento de esas decisiones, ya que era prácticamente imposible poner de acuerdo a un enorme grupo de personas al mismo tiempo, para tomar alguna decisión trascendental.


Debido a este razonamiento que se llevó a cabo desde la aparición de las primeras ciudades, hace aproximadamente 9 mil años, según los registros históricos conocidos, surgió aquello que desde siempre hemos conocido como política, y de esta última se desprendieron los políticos, que no son nada más que los representantes nombrados por el pueblo para hacer valer justamente el sentir y el pensar de ese pueblo que los ha elegido y que, ante su incapacidad de encontrar un consenso, un punto en común, eligen a un pequeño grupo de representantes que, en teoría, deben velar por el cumplimiento de la voluntad y la voz del pueblo a la que se le conoce comúnmente como “la voz de Dios”.

Hasta aquí todo está muy bien y, teóricamente, esta escogencia de personas no debería representar mayores inconvenientes en lo relacionado con el hacer valer los derechos del pueblo. El gran problema frente a esto, es que los políticos descubrieron desde el momento mismo de su aparición en el panorama terrestre que, a diferencia del pueblo que los había elegido, ellos tenían acceso a un poder y a unos recursos a los que las personas del común no pueden acceder por ninguna forma y medios.

Con esto en mente, los políticos descubrieron que amasar poder y fortuna bajo la mentira de interesarse por el bienestar del pueblo, era algo equivalente a quitarle un caramelo de las manos a un pequeño niño.

En todas partes del mundo, en cada rincón de este planeta, los políticos han sido desde siempre el azote de los pueblos a los cuales juran obedecer, servir y respetar.

Casi ningún político se escapa de traicionar a aquellos que los han elegido, porque simplemente, todos y cada uno de ellos están contaminados con la avaricia, con el deseo de poseer y atesorar riquezas que les concedan beneficios y privilegios a los que normalmente las personas no tienen manera alguna de poder acceder.

Se comportan como nuestros jefes

Curiosamente los políticos, que no son nada más que empleados pagados con los impuestos del pueblo que los elige y que, por tal motivo, deberían comportarse como empleados y rendir cuentas de sus actuaciones de forma permanente, se comportan justamente como todo lo contrario, como jefes del pueblo, al cual oprimen y asfixian constantemente con más impuestos, más leyes, más decretos, y más exigencias que les permiten a ellos disfrutar de los dineros del pueblo, mientras que el pueblo en su conjunto, por lo general, se hunde cada vez más en la miseria.


Cada político tiene la oportunidad de pasar a la historia como un verdadero prócer, como alguien que llevó bienestar y riqueza a sus gobernados. Sin embargo, la inmensa mayoría de ellos, opta siempre por pasar a la historia como los grandes verdugos de sus pueblos, a los cuales dejan sumidos siempre en un poco más de pobreza y de desigualdad.

Lastimosamente en ese ejercicio de atornillarse en el poder y del que son amantes todos los políticos de todos los rincones del mundo, estas personas sencillamente olvidan el verdadero propósito para el cual fueron escogidos, y no solamente eso, sino que además olvidan que ni todo el dinero de este mundo que logren acumular, podrá comprarles un solo segundo más de vida cuando llegue el momento en que tengan que morir.

Como dice el adagio popular: “no existen entierros con trasteo” o, en otras palabras, nada de lo que atesoramos o acumulamos en esta vida, se irá con ninguno de nosotros cuando se acabe nuestro tiempo de permanencia en este mundo.

Pero hay algo aún peor

Sumado a todo lo anterior, hay algo que convierte a los políticos en personas aún mucho peores de lo que generalmente son, y es que teniendo ellos la posibilidad de llevar bienestar y riqueza al pueblo que juran servir, desvían ese bienestar y esa riqueza tan solo para ellos mismos, sus familias, y sus amigos o personas más allegadas. Al pueblo simplemente le conceden una muy pequeña parte de lo que por ley le pertenece.

Basta tan solo con mirar las cifras que se comparten a nivel mundial, y se podrá ver con claridad que, una minoría de personas poseen casi todas las riquezas existentes en este mundo, mientras que una inmensa mayoría de seres humanos, viven en precarias condiciones, siendo muchas veces incapaces de conseguir al menos un mendrugo de pan diariamente para poder cumplir, por lo menos, con sus necesidades básicas alimenticias.

Detrás de este panorama de extrema pobreza en que viven los seres humanos, está la mano de los políticos que legislan en beneficio de unos pocos y en detrimento de la gran mayoría.


Para nadie es un secreto que en todos los rincones del planeta, los políticos han sido puestos en el poder desde siempre por los grandes empresarios, banqueros, y más recientemente por las mafias de las drogas y de las armas, que inyectan en cada campaña política cuantiosos recursos económicos, a fin de asegurar que, una vez un político cualquiera logre alcanzar el poder por cualquier medio disponible, beneficie con decisiones amañadas los intereses de esos grandes empresarios, banqueros y mafiosos, como siempre suele suceder, a costa del detrimento de las condiciones de vida de la población en general.

Los políticos y la corrupción siempre han ido de la mano, y posiblemente sean menos del 1% de las personas que a nivel mundial ingresan en el mundo de la política, quienes puedan levantar su mano y demostrar que nunca en la vida han estado inmersas en ninguna clase de escándalo de corrupción.

Solo unos pocos países como Noruega, Dinamarca, Finlandia, Islandia, y en general, los países ubicados en la península escandinava, así como unos muy pocos países asiáticos, son aquellos que han podido disminuir gracias a la política y a una toma de conciencia entre aquellos que deciden convertirse en políticos, las brechas de la desigualdad existentes entre las personas que lo tienen absolutamente todo, y aquellas personas que no tienen absolutamente nada.

Con excepción de algunos pocos casos a nivel mundial, el resto del planeta está completamente a merced de los abusos y excesos de poder que a diario y en todos los rincones, cometen los políticos que se desvían por completo de la tarea para la cual han sido elegidos.

Y eso no es todo

En el juego de la política, existe siempre una cruenta batalla entre aquellos que se postulan a los cargos de elección popular y ganan, de manera legítima o ilegítima, siendo esto último algo completamente indiferente para los políticos, y aquellos que se convierten en perdedores en ese juego por hacerse con las mieles del triunfo y del poder.

Los políticos son uno de los más grandes males de este mundo. Son maestros de la mentira y del engaño. Quienes obtienen la victoria, engañan al pueblo para lograr ser elegidos, prometiendo cosas que la inmensa mayoría de ellos sabe de antemano que no podrán cumplir, y quienes pierden la batalla, engañan de igual forma al pueblo, haciéndole creer que ellos sí hubiesen sido la mejor opción, lo cual vale la pena resaltar, es algo completamente falso, teniendo en cuenta que ganadores o perdedores, ambos son seres humanos, sujetos a sus bajos instintos y a sus ansias desmedidas de dinero y de poder.

Como un ejercicio que cualquier persona puede llevar a cabo para ver con sus propios ojos la realidad de lo que se ha escrito, basta con que cualquier persona, en cualquier lugar de este mundo, observe a cualquiera de los políticos de su región, de su país, mire sus condiciones de vida, y las compare con las condiciones de vida de la mayoría de personas.


De igual manera, mire en su país y en su comunidad, si existen políticos del pasado o del presente que hayan estado manchados de corrupción. Sin ninguna duda, ninguna región de este mundo se escapa de este flagelo.

Mientras que los políticos tienen acceso a fuentes de dinero inagotables, provenientes de los impuestos que les son cobrados a las personas y con los que se alimentan las finanzas estatales, lo que les permite vivir en las mejores condiciones, tener los mejores automóviles, viajar por todo el mundo y en general, gozar de beneficios a los que la mayoría de personas no pueden acceder, esa mayoría de personas que no participan activamente de la política, simplemente se prestan cual “idiotas útiles”, para que un personaje sin mayores cualidades y valores, se convierta en un devorador de los recursos que provienen del pueblo, que deberían ser invertidos en beneficio del pueblo, pero que extravían su camino por la corrupción rampante a la que está ligada todo lo relacionado con el mundo de los políticos.

Divide y vencerás

En medio de este funesto panorama que las personas raras veces se sientan a contemplar sin apasionamientos, los políticos mantienen dividida y en guerra la opinión de los ciudadanos que ayudan a elegirlos en las urnas.

Políticos manchados de corrupción por dondequiera que se les mire, alzan sus voces acusando a sus contrapartes, de la misma corrupción en la que ellos están inmersos hasta más arriba de sus propias cabezas.


El pueblo raso, aquel sobre el cual se paran los políticos para hacerse elegir, simplemente cae en ese juego cruzado de mentiras, desatando un odio entre propios y extraños para defender a un político cualquiera que, simplemente, jamás merecería ser defendido.

Pero ese es un juego que beneficia a los políticos. En medio del caos y el desorden que ellos mismos se encargan de generar, saben que siempre habrá un grupo de ellos que se beneficiará, haciéndole creer a las personas que lo único que les interesa es el bienestar de sus gobernados.

Hoy se benefician los políticos pertenecientes a un partido o corriente ideológica específica, y mañana se beneficiarán otros políticos de otro partido y de otra corriente ideológica. Es un juego de nunca acabar en el que los políticos y sus amigos siempre ganan, mientras que el pueblo que los ha elegido siempre pierde.


Compra y venta de conciencias

Como la cereza de este pastel, se encuentra el simple hecho de que los seres humanos, sobre todo, aquellos más vulnerables económicamente, venden su voto y su conciencia, a cambio de un pedazo de pan.


En todas partes de este planeta, los políticos sin casi ninguna excepción, desarrollan sus campañas para ir a la conquista del poder en medio de las comunidades más deprimidas y necesitadas. Por lo general, las personas de menos recursos y de menos nivel educativo, son el caldo de cultivo perfecto que le permite a los políticos llegar al poder para de esta forma, acceder a los recursos de la nación para su propio beneficio.

Pocas veces, por no decir que ninguna vez, un político desarrollará su campaña en aquellos sectores de la población donde las personas tengan capacidad económica, y un nivel de estudios que les permita poner en tela de juicio las afirmaciones falaces con las que ellos acostumbran a ganarse el voto del pueblo raso que normalmente es quien los elige.

La autorregulación

Sin duda alguna, solo a través de la autorregulación, podrá el ser humano algún día escapar de ese flagelo que son los políticos.

Mire usted su país, su ciudad, el lugar en donde vive, y con plena y absoluta seguridad encontrará que los políticos a lo largo de los años, y sin importar la ideología que profesen, lo único de lo que se han encargado con eficiencia, es de esquilmar las finanzas públicas para favorecerse a sí mismos y a sus personas más allegadas.

Mientras los seres humanos sigamos considerando que necesitamos que nos gobiernen, todo seguirá siendo como siempre ha sido y, muy probablemente, tenderá a empeorar a medida que pasen los años.

Sin embargo, nunca se sabe si algún día la raza humana tendrá la capacidad suficiente para entender que no se necesita de políticos, policías, vigilancia y castigos, para hacer lo que se debe hacer, sin afectar de manera negativa los intereses de las demás personas.

La autorregulación hoy en día es una panacea, algo impensable e irrealizable, pero en la medida en que la conciencia de las personas se eleve y se ponga por encima del deseo de acumular riquezas y poder, es muy posible que, en algún momento, el hombre dé ese salto evolutivo necesario para desprenderse de aquellos mal llamados gobernantes, que pretenden gobernar a otros pero que, a decir verdad, ni siquiera se gobiernan a sí mismos.

Antes no era así

Una de las creencias más equivocadamente arraigadas en las personas, es la de creer que antiguamente los políticos no eran como son actualmente. Nada más falso y alejado de la realidad que esto.

Lo que genera esa falsa percepción, es el simple hecho de que antiguamente no existían las comunicaciones que actualmente existen, luego un político cualquiera, podía decir lo que le viniera en gana, y con facilidad podía cambiar sus afirmaciones en cualquier momento sin que absolutamente nadie se enterara, toda vez que no existía la forma de mantener registros de ninguna naturaleza frente al actuar de estos personajes.

Hoy en día, gracias a que todas las personas cuentan con teléfonos inteligentes que les permiten grabar y compartir toda clase de información, la suciedad que ronda a los políticos y sus malas prácticas y decisiones, queda cada vez más en evidencia.

Es por ello que es tan común ver un vídeo de un político afirmando cualquier cosa, y al mismo tiempo, ver a ese mismo político contradiciendo su versión anterior, sin siquiera sonrojarse. En la política y, de hecho, en la vida misma, cambiar de versión es una práctica deshonesta muy común que usamos los seres humanos de acuerdo a nuestra conveniencia y necesidad. Hoy decimos una cosa, y mañana decimos justamente lo contrario.

Dejar de creer

Dejar de creer en los políticos y sus falsas promesas, es algo que las personas deben comenzar a hacer, sobre todo aquellas que viven en los países más empobrecidos por sus políticos, si en realidad esperan que algún día la situación de sus países pueda comenzar a mejorar.


Todos los países sin excepción, tienen riquezas de toda clase, pero en muy pocos países de este mundo, dichas riquezas están repartidas de manera equitativa entre sus habitantes. Como ya se ha mencionado, la pobreza domina en este planeta, y si bien los políticos no son los exclusivos responsables de la misma, si han contribuido enormemente para hacer de este mundo un lugar cada vez más desigual.

Lamentablemente, las personas siempre buscan un político a quien seguir y una vez encuentran a ese político, lo defenderán a capa y espada sin importar incluso, si contra esa persona existen toda clase de señalamientos y acusaciones en contra de su honorabilidad y rectitud.

Esto tiene una explicación. A lo largo del tiempo, a las personas se les ha vendido de manera repetitiva la idea de lo necesarios que son los políticos para mantener el orden dentro de las sociedades y, de igual forma, se les ha vendido a las personas la idea de que siempre se debe respaldar a algún personaje de la política, so pena de que eso hace parte de los derechos y deberes de todo ciudadano.

En la medida en que las personas han atesorado esta clase de mentiras, en esa misma medida, los políticos han podido perpetuarse en el poder.

¿Hasta cuándo? Hasta cuando los seres humanos entendamos que ningún ser humano es capaz de resolver los complejos problemas a los que se enfrenta diariamente la sociedad.

No es en manos de los políticos en las que se encuentra el cambio. Es en las manos de cada ser humano, en donde está la responsabilidad de hacer de este planeta un mejor lugar para vivir.

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domingo, 13 de octubre de 2019

Un mundo en crisis


¿Alguien sabe qué es lo que está pasando en este mundo? Si uno mira las noticias o lee los periódicos, se encuentra con que más del 90% de dichas noticias nunca cuentan nada bueno.

Vivimos en un mundo en crisis. Todo lo que las noticias informan en todas partes del mundo, está relacionado con desastres, tragedias, catástrofes, guerras, asesinatos, robos, corrupción, pobreza, injusticia y quizás tan solo un 10% de todas las noticias que a diario se ven en la televisión, en los periódicos o en la Internet, se relacionan con la esperanza, con la fe, con un cambio en la humanidad que nos ayude a seguir pensando en que este es un lugar hermoso e inmejorable para vivir.


Pero tristemente, pareciera ser que en este mundo no se produce nada diferente, o por lo menos, aquello diferente pareciera no generar tanto interés entre las personas, y es por ello que los medios de comunicación se hacen eco de las malas noticias para poder vendernos la publicidad que a diario consumimos.

El mundo se está convirtiendo en algo cada vez más alocado, en donde las malas noticias están constantemente a la orden del día.

Siempre que creíamos haberlo visto todo, aparece una nueva noticia que se pone por encima de todas las demás. Es un poco como si algo nos quisiera hacer ver que las malas noticias sencillamente carecen de un límite.

No hay al parecer forma alguna de decir “basta”. De hecho, cada día las personas parecen estar más y más acostumbradas a escuchar malas noticias, al punto de que ya casi nadie parece sorprenderse al escuchar las tragedias que se suceden todos los días en algún lugar de este planeta.

No se sabe si el mundo siempre ha sido así o no. Hay personas que afirman que nada ha cambiado desde que los seres humanos llegamos a habitar este planeta, y que la única diferencia existente radica en que antiguamente no existían los medios de comunicación actuales que permiten saber lo que sucede al instante en cualquier rincón del mundo. Tal vez por ello, por la falta de comunicación, existía la sensación de que todo era mucho más tranquilo de lo que se percibe en la actualidad.

Quizás esto sea una verdad, pero si no lo es, lo cierto es que el grado de maldad que se respira globalmente, se está convirtiendo en un problema cada vez más y más tóxico, y esto es algo que se percibe con mayor facilidad en las grandes ciudades.

Quienes viven en las grandes urbes de este mundo, notan como las personas son más hoscas, más desconfiadas, viviendo siempre a la defensiva, con esa sensación permanente y constante de que los demás nunca se acercan con buenas intenciones.

En las grandes ciudades es común encontrar que las personas tan solo salen de sus hogares para cumplir con su trabajo y nada más. La gran mayoría de personas percibe de una o de otra forma, que en las calles tan solo se encuentra el peligro y la inseguridad acechando en cada esquina, rondando permanentemente a cada persona y, tristemente, a veces pareciera ser que esto es completamente cierto.

Sentirse seguro y a salvo en este mundo, se está convirtiendo en una tarea muy difícil para muchas personas. Una sensación permanente de pesimismo, de creer que nada va a cambiar y que, por el contrario, todo va a empeorar, se respira en el aire permanentemente.

Si alguien pudiera crear una empresa de viajes con destino a un planeta diferente, libre de toda la energía negativa que se respira por doquier, con seguridad que esa persona se haría inmensamente rica, y las reservas para esa clase de viajes estarían siempre agotadas.


Pero frente a todo esto, ¿qué se puede hacer?

Nada aumenta más el grado de negatividad que existe, que el reunirse con otras personas justamente a hablar sobre esa negatividad.

Los seres humanos somos expertos en ahondar en la gravedad de las malas noticias que a diario escuchamos.

Quien no ha visto alguna vez a un grupo de personas hablando muy animadamente sobre lo mal que está la situación en su propio país, e incluso, quien no ha sido alguna vez parte de ese grupo de personas que se reúnen muy animadamente a hablar sobre lo mal que está la situación en su propio país.

Por razones que nadie puede entender con claridad, a los seres humanos nos encanta el morbo que se oculta detrás de todo lo malo que sucede a diario en todas partes.

Basta simplemente con que dos automóviles se estrellen en una calle cualquiera, para que un tumulto de personas se acerque a mirar, con la esperanza de poder ver cuántos heridos o muertos ha ocasionado dicho accidente, y solo una mínima cantidad de personas se detienen para ver de qué manera pueden ayudar a aquellas personas que en ese momento seguramente la están pasando muy mal.

Si además del ejemplo anterior nos preguntamos, ¿por qué las noticias se empeñan tanto en hablarnos tan solo de lo malo?, entonces es posible que podamos comenzar a ver que, al parecer, hay fuerzas oscuras que se esconden detrás de todo para mantener a la población en su conjunto, pensando siempre de forma negativa. ¿Con qué objetivo? Sería muy bueno poder preguntarles a los dueños de las empresas de comunicaciones acerca de la motivación que los lleva a bombardear a las personas permanentemente con aquellas noticias que a veces sería mucho mejor no tener que contar.

Si pensamos en que esto es algo que sucede a una escala global, es decir, si pensamos en que son miles o tal vez millones de personas las que a diario se sientan a pensar y a hablar con los demás acerca de lo mal que se encuentra absolutamente todo en este mundo, entonces tal vez sea posible pensar que el mundo simplemente nos ofrece un poco más de eso sobre lo que tanto nos gusta hablar y debatir.

Lo que las personas por lo general nunca pensamos, es que si tal vez invirtiéramos todo nuestro tiempo y nuestra energía en hablar y en pensar únicamente en las cosas bellas y positivas que quedan en este planeta y que son muchas, entonces tal vez el planeta comenzaría a darnos más de todo lo bello y positivo que existe, y mucho menos de lo negativo que no nos gusta, pero sobre lo que tanto disfrutamos pensar y dialogar.

Tan cierto puede ser todo lo anterior, que es muy probable que muchos de quienes lean este artículo, se den cuenta de que lo han leído porque en verdad les gusta encontrar que hay otras personas que piensan de la misma manera, y que les ayudan a reforzar en su mente la idea de que efectivamente todo está cada vez peor, y justo cuando lean esta línea de texto, se sorprenderán de ver que quizás lo único que se necesita para que todo pueda comenzar a mejorar, es comenzar a cambiar la manera como pensamos y percibimos todo lo que sucede a nuestro alrededor.

Si alguna vez hemos visto vídeos sobre la naturaleza, en donde todo marcha en un equilibrio perfecto, seguramente habremos visto que la naturaleza en realidad es hermosa, que el mundo en realidad es hermoso, es maravilloso y perfecto en su totalidad.

Solo donde los seres humanos ponemos nuestros pies, es en donde todo se hace malo y horrible, pero esto es así, porque tal vez esa es la forma como nos hemos acostumbrado a vivir.

Quizás si aprendemos a estar en armonía con nuestro propio pensamiento y con todo aquello que nos rodea, entonces tal vez podamos comenzar a integrarnos nuevamente con la naturaleza para alcanzar esa armonía que hemos perdido y que tanto trabajo nos cuesta tener.


Los humanos somos todo un paradigma, y somos justamente un paradigma que merece ser cambiado, para que todo de igual forma pueda cambiar para bien.

Pero el cambio debe comenzar por cada uno de nosotros. Mientras sigamos a la espera de que los demás den el primer paso para cambiar, seguramente que nada cambiará, todo seguirá igual y quizás, lo que es peor, todo tendrá siempre la posibilidad de empeorar.

¿Qué opina usted al respecto? Déjenos un comentario, y permítanos conocer su opinión.

lunes, 12 de agosto de 2019

Reciclar puede salvar al planeta


Reciclar no es tan solo una moda. Reciclar es una necesidad sobre la que las personas debemos, querámoslo o no, comenzar a tomar consciencia de manera urgente por el bienestar y beneficio de nuestro planeta.

Día a día, los seres humanos producimos incontables toneladas de desperdicios que van a parar a los ríos, a los mares, a la tierra, ante la mirada indiferente de la mayoría de cada uno de nosotros.

Tenemos en el manejo de las basuras que producimos, uno de los más grandes retos a los que jamás hayamos podido enfrentarnos. Estamos contaminando este planeta cada vez más y más y es sencillamente triste la forma como nos hemos convertido en los depredadores del suelo donde nacemos, crecemos, vivimos y morimos.

El grado de contaminación del aire, de las aguas, del suelo, alcanza cada día niveles más y más aterradores y si no comenzamos desde ya a tomar medidas, en menos de lo que podamos imaginar, no vamos a tener un planeta en donde vivir, ni agua que beber, ni aire que respirar.


No es solo un asunto del gobierno

Y no es un asunto de las naciones o de los gobiernos. Reciclar, clasificar los desperdicios que pueden ser reutilizados, es una tarea que todas las personas debemos comenzar a hacer con extrema urgencia desde nuestro propio hogar.

Basta ya de culpar a los gobiernos, a las agencias del Estado, a los organismos internacionales. La culpa no es solo de ellos. La culpa es mayoritariamente de cada uno de nosotros, que con total indiferencia no hacemos nada verdadero y de valor por ayudar a que este planeta, el único que conocemos, el único que tenemos a la mano, sea un mejor lugar para vivir.

Reciclar es un proceso muy simple que tan solo necesita del interés de cada uno de nosotros para que pueda comenzar a generarse. Es muy probable que las personas mayores, aquellas que crecieron sin ver la necesidad de mantener limpio a este planeta, ya no les interese cambiar su mentalidad, o quizás ya ni siquiera tengan la fuerza suficiente para cambiar su mentalidad, pero al menos las personas más jóvenes si deben comenzar a comprometerse seriamente con este proceso que puede marcar la diferencia entre lo que la vida en la tierra es hoy en día, y lo que la vida en la tierra puede llegar a convertirse tan solo en unos cuantos años.

Tal y como van las cosas, la raza humana está condenada a morir sepultada bajo las toneladas de basuras que produce día y a día y que, si se separaran y clasificaran adecuadamente desde los hogares, reducirían sus cifras dramáticamente.

Reciclar es algo muy simple

Algo tan simple como separar los residuos orgánicos como los restos de comida, de los residuos inorgánicos como el papel, los plásticos, el vidrio, etc., sería ya un gran avance en lo que al manejo y tratamiento de basuras se refiere.

Acostumbrarnos a llevar nuestra propia bolsa de tela a los supermercados para hacer las compras que habitualmente hacemos, es una buena manera de reducir la contaminación provocada por las bolsas plásticas en las que solemos empacar absolutamente todo.

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Evitar la tentación de arrojar las basuras en la calle, y esperar a llegar a nuestras casas para depositarla en la cesta de la basura, es una manera muy sencilla de ayudar a este planeta. En muchas partes del mundo es común que una lluvia torrencial se transforme en una inundación, debido a que los sistemas de alcantarillado colapsan por la cantidad de basuras que arrojamos en la calle y que van a parar a las alcantarillas. Cuando se necesita que el alcantarillado canalice las aguas lluvias, sencillamente esto no es posible debido a la gran cantidad de residuos de todo tipo que las personas suelen arrojar en las vías públicas.


Reciclar es un problema de todos

Reciclar es un problema de todos y no de unos cuantos. Si cada persona decide en su hogar hacer lo que es necesario para garantizar que los residuos que se producen, puedan ser seleccionados antes de ser arrojados en los basureros públicos, la situación frente al manejo de las basuras puede mejorar de manera contundente.

Es tiempo ya de comenzar a cambiar la forma indiferente como nos portamos frente al problema de la contaminación. Si seguimos esperando a que los gobiernos sean los que aporten las soluciones, es muy probable que cuando las soluciones aparezcan ya no haya absolutamente nada que hacer. Pero si por el contrario, hacemos lo que está a nuestro alcance y compartimos estas ideas con nuestro familiares, amigos y conocidos, entonces es posible que se sumen cada vez más y más personas a la iniciativa de hacernos verdaderamente responsables frente al manejo de las basuras.

No tenemos más a donde ir. No hay más planetas para escoger. Las basuras lo están contaminado todo, y reciclar, es lo único que puede salvar a este planeta. Este es nuestro único hogar y si no cuidamos de él, sencillamente no tendremos un mañana para estar acá.

Si le gustó este artículo y si cree que puede ser de utilidad para otras personas, entonces no dude en compartirlo. Es posible que un escrito simple como este pueda comenzar a llamar la atención de las personas y pueda hacer que los cambios que el mundo actualmente necesita, comiencen a producirse. Por el bien del planeta, reciclemos.

lunes, 13 de mayo de 2019

Entremos en el mundo de la energía renovable


La energía renovable es un activo maravilloso al alcance de todos, pero que aún no ha sido explotado de forma adecuada. La energía renovable no es nada más que la capacidad de producir energía sin quemar combustibles fósiles cuyas emisiones contaminan el medio ambiente. Es la energía proporcionada por un recurso que se repone naturalmente dentro de una escala de tiempo.

Hay varios tipos de energía renovable, entre los que se encuentran principalmente el viento, la lluvia, el sol y las mareas. Sin embargo, cuando se trata de usar la energía renovable para suplir las necesidades de los hogares o los complejos de oficinas, la energía eólica, hidroeléctrica, geotérmica y solar, son las cuatro fuentes de energías renovables más comunes, sobre las cuales se explicará un poco a continuación.

Energía eólica

A cada segundo nuestra atmósfera está girando sin falta, poderosamente sobre nosotros, así que no es de extrañar que nos hayamos interesado en aprender a aprovechar esa energía para nosotros mismos. El poder del viento, que se transforma en energía eólica es extraordinario, porque lleva una cantidad abundante de fuerza, que puede ser utilizada para alimentar de energía nuestros hogares y oficinas. El instrumento utilizado para aprovechar la fuerza del viento se llama turbina eólica. Los aerogeneradores suelen instalarse sobre la parte más alta de las edificaciones y generan energía a medida que sus veloces aspas giran con el viento. Las aspas giratorias envían fuerza a un generador, que luego produce electricidad suficiente para abastecer un hogar en aquellas zonas donde el viento sopla constantemente.


Energía hidroeléctrica

La energía hidroeléctrica funciona de forma muy similar a la energía eólica, ya que, de igual manera, aprovecha la fuerza del agua en movimiento para generar energía. Para poder utilizar la energía hidroeléctrica, se debe tener acceso a una fuente de agua corriente en movimiento. Aquellas personas que viven cerca de ríos o mares, pueden sacar provecho de esta clase de energía que está a disposición de forma permanente. Sin embargo, para poder disponer de estos recursos, se debe contar en muchos casos con permisos especiales expedidos por las autoridades locales, para instalar equipos capaces de transformar la energía del agua en energía eléctrica.

Energía geotérmica

Tal vez la menos conocida de todas las fuentes de energía renovable, sea la energía geotérmica. Aunque es una fuente de energía poco común, la energía geotérmica se puede aprovechar y utilizar para producir energía para el hogar. Este sistema de energía, se basa en utilizar el calor interno de la tierra subterránea, que curiosamente permanece a una temperatura constante de 50 a 55 grados Fahrenheit durante todo el año. Una bomba de calor geotérmica es el aparato utilizado para aprovechar el calor interno del suelo como medio para calentar o enfriar una propiedad. A través de un sistema de tuberías subterráneas, la bomba geotérmica capta el calor proveniente del subsuelo, el cual se transporta hasta un intercambiador de calor, que se encarga de calentar o enfriar el interior de una vivienda, según las necesidades del momento.

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Energía solar

Hay muchas formas de utilizar la energía solar renovable en el hogar. Por ejemplo, algunos calentadores de agua modernos, se alimentan exclusivamente de energía solar para calentar el agua de una vivienda. Estas unidades especiales utilizan la energía del sol para calentar agua en un tanque de almacenamiento, lo que permite que la unidad entregue agua caliente a pedido. Además, los paneles solares para techos que cada vez se comercializan con más facilidad, son un activo común de energía renovable para los propietarios de viviendas. Cuando se exponen a la luz solar, los paneles solares utilizan el efecto fotovoltaico, para, a través de células solares, convertir la luz solar en energía, con lo que se produce electricidad capaz de suplir los requerimientos de cualquier vivienda. Hace unos años, invertir en paneles solares era algo muy costoso, pero hoy en día, gracias a los avances tecnológicos, el costo de los paneles solares se ha abaratado sustancialmente, de tal forma que prácticamente cualquier persona puede permitirse tener un panel solar en su hogar u oficina.

La humanidad debe hacer cada día esfuerzos más grandes, orientados hacia la liberación total de la dependencia de la producción de energía a través de combustibles fósiles como el petróleo y el carbón, que son altamente contaminantes. Las energías renovables no contaminan, pero a pesar de ello, aún no existe un verdadero interés por parte de los gobiernos del mundo, para fomentar su uso a una escala masiva.

A pesar de esto, hoy en día existen muchas facilidades para que cada persona se anime a hacer uso de estas energías en su propio hogar. Si desea más información al respecto, por favor haga clic sobre este enlace.