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miércoles, 2 de octubre de 2019

11 pasos que toda persona sin éxito da para que su vida sea un completo fracaso


Para tener éxito en la vida, es necesario reunir una serie de requisitos que son indispensables para que todo lo que anhelamos pueda salir siempre de la misma manera en que nos lo imaginamos, y quienes son personas realmente exitosas, saben muy bien que el secreto de su éxito se basa justamente en su manera de pensar y en la forma como suelen ver todo lo que les sucede en la vida.

Por otra parte, aquellas personas que nunca alcanzan el éxito, son personas que suelen ver todo siempre de manera negativa, y que, de igual manera, cumplen con una serie de requisitos que les son indispensables para que las cosas nunca les puedan salir o funcionar de la manera en que ellos desean que las cosas puedan funcionar. En pocas palabras, aquellas personas sin éxito en la vida, siguen una serie de pasos que los mantienen siempre en un atolladero permanente del que casi nunca logran escapar.

Si usted es una de esas personas faltas de éxito, de aquellas personas a las que nunca nada les sale bien, entonces a continuación encontrará los 11 pasos que toda persona sin éxito da para que su vida sea un completo fracaso.


1. Viven siempre distraídos

Una de las características que identifica plenamente a las personas que nunca logran alcanzar el éxito, es que siempre están completamente distraídos de sus metas y objetivos.

Las personas a las que les cuesta trabajo alcanzar el éxito, son personas que generalmente nunca saben qué es lo que realmente quieren, y cuando remotamente tienen una idea de lo que desean, casi nunca saben con certeza cómo alcanzar aquello que esperan conseguir.

Normalmente esta clase de personas se distrae con total facilidad de sus metas y objetivos y de igual manera, sus metas y objetivos se convierten para ellos en algo sencillamente muy lejano e inalcanzable.

2. Hablan mucho y hacen poco

Para una persona sin éxito, es muy común contarles a las personas que les rodean, los maravillosos planes que tienen en mente para poder alcanzar el éxito en su vida, pero rara vez, esos planes logran convertirse en una realidad.

Las personas exitosas por lo general suelen hacer todo lo contrario. Hablan poco y hacen mucho, y solo hablan de sus logros cuando ya los han obtenido, a diferencia de aquellas personas que cuentan sus planes imaginarios a los demás, sin nunca mover un solo dedo de manera real para poder conseguir lo que aspiran a alcanzar.

No hay nada malo en compartir la alegría de lo que se espera hacer, pero a decir verdad, lo mejor es quedarse callado y esperar a abrir la boca solo cuando realmente haya buenas noticias para contar y no solamente buenas intenciones que nunca se concretan.

3. Pasan mucho tiempo con la gente equivocada

Las personas que fracasan en la vida, por lo general se reúnen con otras personas que al igual que ellas, también han fracasado en la vida.

Si cada persona supiera la importancia que tiene el rodearse de las personas indicadas, entonces con seguridad que seleccionaría con mucho cuidado a sus amistades para poder encontrar en las personas adecuadas, el impulso necesario para poder concretar cada uno de los sueños y las metas que se tengan por alcanzar.


4. Siempre se centran en lo negativo

Todos conocemos a esa clase de personas que siempre se quejan por todo. "Esta mañana llovió a cántaros, y mis zapatos se empaparon”. "Los políticos de este país son lo peor”. “La vida cada vez está más dura”.

Tener un mal día es algo muy normal en la vida de todas las personas, pero si hay algo que distingue a una persona sin éxito, es que, para esa clase de personas, todos los días de la vida, son por lo general peores que los anteriores.

Aquellos que se empeñan por encontrar siempre lo negativo de cualquier situación irremediablemente son personas que están llamadas al fracaso absoluto.

5. Todo siempre lo posponen

Las personas que nunca tienen tiempo para hacer las cosas hoy mismo, en este preciso instante, son aquellas personas a las que la mediocridad simplemente las aplasta y les impide por todos los medios posibles el poder lograr concretar al menos alguna de sus más pequeñas metas.

Quien siempre pospone y aplaza las tareas que tiene por delante y que le permitirían alcanzar el tan anhelado éxito en la vida, son aquellas personas que, efectivamente, nunca logran saborear las mieles del éxito, porque simplemente no cuentan con la suficiente fuerza de voluntad para tan siquiera intentarlo.

6. No escuchan a los demás

Ser un buen oyente puede guiar a una persona en la dirección correcta y, a largo plazo, ayuda a desarrollar relaciones estrechas y valiosas con otras personas.

Las personas que carecen de éxito en sus vidas, rara vez escuchan algo diferente de sus propios pensamientos, y cuando por fin deciden escuchar algo, sencillamente escuchan aquello que no deberían escuchar.

Saber oír, es tan importante como saber callar. Quien domina estos dos principios, sabe que hay mucho por aprender para poder alcanzar la cima del éxito.


7. Son perezosos en extremo

Todos tenemos momentos en la vida en los que estamos tentados a cancelar nuestros planes, pero cuando simplemente nos dejamos vencer por la pereza hasta para hacer las cosas más simples y sencillas como salir a un paseo o a una reunión con los amigos, entonces debemos saber que las posibilidades de poder alcanzar el éxito en la vida, están sin lugar a dudas cada vez más lejanas.

La pereza es una de las peores consejeras de aquellos que sueñan con alcanzar el éxito. Quien sufre de pereza y sufre para poder levantarse de su cama, es alguien que se quedará soñando toda su vida con el éxito que nunca fue capaz de alcanzar.

El éxito y la pereza son como el agua y el aceite, que pase lo que pase no se pueden unir. Una persona perezosa, nunca bajo ninguna circunstancia, logrará alcanzar el éxito en la vida, si primero no logra decirle adiós a la pereza que lo aleja de cada una de sus metas.

8. No tienen curiosidad

Hoy en día, el acceso a la información es más fácil que nunca antes en la historia de la humanidad. Aprender cualquier cosa es posible para aquellas personas que tienen acceso a Internet y que además de eso tienen al menos curiosidad por adquirir nuevos conocimientos.

Suele suceder, sin embargo, que las personas que nunca brillan en su propia vida, son personas que nunca sienten curiosidad por ver hasta donde son capaces de llegar.

El conformismo es la receta secreta del fracaso, y de eso saben mucho aquellas personas que nunca jamás en la vida lograron hacer absolutamente nada diferente o de valor.

9. Siempre están ocupados

Nada distingue más a una persona sin éxito, que el simple hecho de que siempre están ocupados, siempre tienen algo que hacer, a pesar de que casi nunca hacen nada.

Unas de las frases favoritas de las personas que nunca en la vida conocieron el éxito son: “estoy ocupado”, “no tengo tiempo”, “tengo tantas cosas por hacer”.

Para una persona exitosa, los días tienen 48 horas. Para una persona sin éxito, los días pueden tener todas las horas posibles, pero de igual forma, nunca les servirá de nada porque siempre están enredados en sus múltiples ocupaciones, que por lo general son imaginarias casi que en su totalidad.

10. Renuncian frente al primer obstáculo

"La forma más segura de tener éxito", dijo Thomas Alva Edison, "es siempre intentarlo una vez más". La forma más segura de fracasar, es justamente todo lo contrario, es decir, rendirse ante el primer asomo de dificultad.

Correr, huir, escapar de las responsabilidades, y temblar de miedo frente a las dificultades, son dos de los deportes favoritos de las personas sin éxito.


11. Todo les causa temor

Así como suena. A las personas sin éxito, todo les causa temor. Cualquier cosa a la que se enfrentan les despierta todos y cada uno de sus miedos más profundos.

La inseguridad y el miedo, es algo de lo que saben demasiado aquellas personas que han fracasado en la vida en todas y cada una de las áreas imaginables.

Todos estamos llamados a tener éxito, pero no todos estamos dispuestos a alcanzarlo, y de igual manera, todos somos los únicos responsables de haber tenido éxito en la vida, o de habernos quedado siendo unos perfectos fracasados. Tener éxito en la vida es un ejercicio que demanda un esfuerzo que la mayoría de personas no es capaz de llevar a cabo, pero que cuando es llevado a cabo, trae todas las satisfacciones posibles que una persona pueda llegar a soñar.

Y mientras esto siga siendo así, este mundo estará dominado por dos clases de personas. Aquellos que, sin importar la edad que tengan, son capaces de pasar por encima de cualquier adversidad y triunfar, y aquellos que siempre buscan a alguien a quien culpar por sus fracasos, o que simplemente se quedan esperando a que del cielo les caiga lo que nunca se atrevieron a hacer con sus propias manos.

Y usted, ¿en cuál de estos dos bandos está? Déjenos un comentario, y permítanos conocer su opinión sobre este tema.

viernes, 13 de septiembre de 2019

¿Es necesario estudiar para ganar dinero?


Esta es una pregunta que suelen hacerse muchas personas en todas partes del mundo. ¿Es necesario estudiar para ganar dinero?

La respuesta a esta pregunta es completamente relativa y está sujeta a muchos factores y variables que la hacen carecer de una sola y absoluta respuesta.

Es prácticamente imposible afirmar que se necesita estudiar para lograr tener dinero en la vida. De hecho, hay tantas personas adineradas sin estudios, como personas adineradas con estudios, luego es muy difícil determinar hasta qué punto el estudio es o no un factor determinante al momento de lograr generar dinero de manera constante y permanente.


El dinero ya está hecho

Dicen por ahí que “el dinero ya está y hecho y solo se necesita salir a conseguirlo”, y con seguridad que así es. En todas partes se puede encontrar la posibilidad de llevar negocios a cabo que permitan generar un flujo constante de dinero que sirva para alcanzar la libertad financiera soñada por todas las personas, siempre y cuando exista siempre la voluntad de salir a conseguir ese dinero que se dice que ya existe, que ya está hecho, y que está a la espera de cada uno de nosotros.

La cantidad de dinero que una persona logra amasar en su vida está por lo general, directamente ligada a la cantidad de esfuerzo que una persona está dispuesta a hacer para lograr que el dinero llegue a su vida sin mayores contratiempos.

Por razones que son indeterminadas, el dinero es algo que suele ser esquivo y lejano para muchas personas y nadie sabe a ciencia cierta (¿o tal vez sí?) lo que debe hacerse para atraer el dinero de manera consistente y permanente a la propia vida.

Ni siquiera los grandes millonarios de este mundo saben a decir verdad lo que han hecho para convertirse justamente en personas millonarias.

Millonario sin estudio

Bill Gates, el propietario de la mundialmente conocida compañía Microsoft, uno de los hombres más ricos de este planeta, nunca terminó su carrera universitaria y muchos de los mejores profesionales de su época, se convirtieron a futuro en empleados de su compañía.

Como él, son múltiples los casos documentados de personas que han logrado amasar grandes, medianas y pequeñas fortunas, muchos de ellos, sin saber siquiera leer o escribir. De hecho, es muy probable que, si usted revisa en su lista de amigos, conocidos, familiares, etc., encuentre alguno de estos casos mucho más cerca de lo que pueda esperar.

Pero entonces, ¿Es necesario estudiar para ganar dinero?, probablemente sí, probablemente no.

El estudio ofrece en algunos entornos ciertas ventajas que cuando son aprovechadas sabiamente, ayudan a abrir las puertas que deben ser abiertas para que el dinero y la riqueza, puedan encontrarse con cada uno de nosotros.

Cuando una persona estudia de manera aplicada y logra apasionarse por su profesión de manera tal que su profesión es una de las cosas que más le divierte hacer en la vida, entonces es cuando el ganar dinero de forma abundante, pasa de ser un simple sueño inalcanzable, a algo que comienza a tomar una forma clara y concreta.

Y es en esto último en donde se encuentra en buena parte el secreto que se esconde detrás de lo que realmente se necesita para que el dinero sea algo cotidiano en nuestra vida.

La pasión lo es todo 

Si no hay pasión respecto a lo que se hace, entonces es bastante complejo que el dinero pueda llegar de manera natural.

Cuántas personas pueden existir en este mundo, que simplemente ejercen oficios que no les gusta y, peor aún, ¿cuántas personas pueden existir en este mundo ejerciendo alguna clase de oficio que no solamente no les gusta, sino que odian por completo?


Es muy probable que esa cifra sea de varios cientos de millones de habitantes.

Normalmente las personas nunca logran definir a lo largo de su vida aquello que realmente les gustaría hacer, y de igual manera, tampoco logran aclarar si aquello que realmente les gustaría hacer, será algo que les dé suficiente dinero para vivir.

Abogados que hubieran querido ser médicos, médicos que hubieran querido ser escritores, ingenieros que hubieran deseado ser artistas, son tan solo un pequeño ejemplo de la manera como las personas suelen enfrentarse al desafío de buscar una profesión para sus vidas.

Vivimos frustrados

La realidad es que una buena parte del grueso de la población, vive completamente frustrada respecto a la profesión que han escogido para poder ganarse el pan de cada día y, lo único cierto frente a esto, es que desde la frustración es prácticamente imposible e incluso impensable, el llegar a reunir las condiciones necesarias que se necesitan para poder ganar suficiente dinero para vivir una vida de manera cómoda y holgada.

Entonces en pocas palabras, es un requisito indispensable el amar lo que se hace para poder ganar dinero, y frente a esta premisa, el estudio comienza a convertirse en algo completamente intrascendente.

Quien logra desarrollar una tarea, cualquiera que esta sea, de forma apasionada, con amor por lo que hace, y por la que alguien esté dispuesto a pagar una cantidad X de dinero, será entonces la persona que podrá irse de vacaciones cada año con su familia al lugar de sus sueños favorito.

Y si esta pasión, si ese amor, es lo suficientemente grande, entonces esta persona no solamente podrá irse de vacaciones cada año con su familia al lugar de sus sueños favorito, sino que además de eso, será una persona que vivirá su vida siempre en “modo vacaciones”, porque es bien sabido que quien trabaja en lo que ama, nunca trabaja, tan solo disfruta lo que hace.

Habida cuenta de lo escrito, el estudio es realmente algo opcional al momento de generar suficiente dinero para poder vivir, e incluso para llegar a pensar en convertirse en una persona millonaria, bien sea a nivel local, regional, o mundial.

El estudio ayuda a ganar dinero (a veces)

Las posibilidades de ganar dinero gracias al estudio, es cierto, son bastante altas. Un desarrollador de aplicaciones web o de juegos para teléfonos inteligentes, que logre encontrar una idea de “un millón de dólares”, podrá ejecutarla por sí mismo y convertirse en uno de los nuevos millonarios de este planeta.

Esta aproximación a los beneficios del estudio y que puede ser llevada a muchos otros campos, es correcta. El estudio da conocimiento y el conocimiento aplicado para resolver una necesidad por la que las personas estén dispuestas a pagar, genera mucho dinero.


Sin embargo, el conocimiento necesita de inspiración, y suele suceder a menudo que las personas tienen conocimientos, pero no tienen inspiración, o tienen la inspiración, pero carecen de los conocimientos. Cuando esto sucede, a veces la suerte une a estas dos personas en un mismo equipo que puede llegar a convertirse en un equipo exitoso.

En resumidas cuentas, respecto a lo que se necesita para ganar dinero, nada es una verdad absoluta. Tan solo se necesita que los factores adecuados confluyan en un mismo punto en el momento indicado, y entonces la buena fortuna que atrae el dinero a la vida de una persona, hará que el dinero llegue con total facilidad.

¿Qué opina usted al respecto, considera que el estudio es necesario para ganar dinero?, déjenos conocer su opinión en los comentarios.

viernes, 16 de agosto de 2019

8 valiosos consejos para que sus hijos amen la lectura


“Un lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive solo una”. George R. R. Martin.

Es muy probable que usted ni siquiera lea por completo este texto. Si es así, no sería de extrañar. Leer no es algo hecho para todas las personas. Leer no es un arte hecho para mentes débiles. Leer es un arte hecho solo para mentes desarrolladas y entrenadas.

Aunque leer es algo maravilloso, curiosamente a muy pocas personas les gusta la lectura. Leer es tener la oportunidad de conocer historias que nos son desconocidas, es el poder ponerse en los zapatos de personajes reales o imaginarios, y es además una puerta abierta al conocimiento.

Pero a pesar de lo hermosa que es la lectura, son muy pocos los niños y jóvenes que gustan de leer hoy en día. Muchos de ellos simplemente nunca recibieron ningún estímulo o motivación de parte de sus padres, a quienes con seguridad tampoco les gustó nunca la lectura, y crecieron sin tener la capacidad de adentrarse en las fantásticas historias de los libros que pueden dejar tantas valiosas enseñanzas para la vida.

La lectura es un hábito que debe cultivarse en los niños desde sus primeros años, y si usted no tiene ni idea sobre cómo conseguir que sus hijos se apasionen por leer, entonces a continuación encontrará 8 valiosos consejos para que sus hijos amen la lectura.


1. Comience poco a poco

Hay padres que cuando se interesan porque sus hijos aprendan a leer, los enfrentan a libros que no están diseñados para ellos. Un libro como “El Capitalismo” de Karl Marx, no es el libro más indicado para enseñarle a leer a un niño y mucho menos para motivarlo para que se interese en la lectura.

Por tal motivo, haga que sus hijos comiencen a acercarse a la lectura a través de los libros de cuentos. Busque libros que tengan ilustraciones e historias simples y sencillas que sus hijos puedan leer con facilidad.

2. No los castigue por no leer

La lectura es algo que debe gustarle a la persona que está leyendo. Si usted es de esos padres que castiga a sus hijos porque no se sientan a leer, lo único que logrará es que sus hijos sientan temor a la hora de leer, y con mayor facilidad, en lugar de acercarse y enamorarse de la lectura, huirán de ella tan pronto les sea posible.

La lectura debe ser algo agradable para sus hijos y no una actividad estresante, tenga esto siempre muy en cuenta. Leer no es una actividad que se aprenda con gritos o con golpes. Leer es algo que se aprende a amar cuando las personas se acercan poco a poco a descubrir toda la valiosa información que un libro puede contener.

3. Lea con ellos

Ser padre o madre y saber educar a los hijos, es algo que la mayoría de personas no saben hacer. Normalmente todos los padres creen ser “los mejores padres del mundo”, pero esto está más lejos de la realidad de lo que cada persona puede siquiera imaginar.

Como padres son incontables los errores que se cometen con los hijos, y el enseñarlos a leer es una de las tareas en donde los padres suelen equivocarse con más frecuencia.

Enseñar a un niño a enamorarse de la lectura no se trata de tomar un libro, dárselo al niño y decirle: “siéntese a leer”. Ese es uno de los más grandes errores de los padres a la hora de intentar inculcar en sus hijos el gusto por la lectura o por cualquier otra actividad.

A los hijos, sobre todo si estos están aún muy pequeños, hay que acompañarlos en su proceso de lectura. Hay que sentarse con ellos y leer con ellos en voz alta, o comenzar leyendo para ellos, mostrándole los dibujos que se encuentran en los libros que se leen.

Comenzar leyendo libros de cuentos es una excelente forma de que ellos se interesen por conocer las historias que otras personas han escrito.

4. Deles alguna clase de premio cada vez que lean

Leer no es algo que naturalmente le guste hacer a las personas. Es una actividad que los niños no aman con facilidad y que, si pueden evitar, la evitarán a toda costa sin siquiera pensarlo por un momento.

Por esta razón, acostúmbrese a premiar a sus hijos de alguna manera cada vez que lean. Por ejemplo, cuando ellos se sienten a leer con usted, deles un abrazo, un beso, una felicitación. Elogie en sus hijos la capacidad de leer.

Motive a sus hijos para que lean, con cariño, con amor. Ofrézcales algo como un helado o una fruta que a ellos les guste, cuando lean.

Que sus hijos sientan que leer es algo bueno y agradable que trae recompensas. Al principio las recompensas serán abrazos, besos, frases motivadoras, helados, frutas deliciosas, etc., con el tiempo ellos mismos descubrirán que la mayor recompensa que pueden recibir es la posibilidad de acceder al conocimiento que se encuentra guardado en los libros.


5. Sin sacrificios no hay ganancias

Hay padres a los que les gustaría mucho que sus hijos fueran buenos lectores, pero que nunca están dispuestos a hacer nada para que esto sea realidad.

Enseñar a un niño pequeño o joven a leer, es algo que demanda tiempo y esfuerzo. Sus hijos por sí mismos es muy probable que nunca se interesen por leer, pero si cuentan con un padre o una madre que los acompañe y los motive en esta labor, será mucho más fácil que ellos logren engancharse en la lectura y que sientan cariño hacia esa actividad desde sus primeros años.

Enseñar a un hijo a interesarse por la lectura, es algo que exige de los padres que estos sean capaces de dejar a un lado la pereza natural, para que se sienten juntos a sus hijos en el proceso de acompañamiento que debe darse a veces por un muy largo tiempo para que sus hijos puedan enamorarse del hábito de leer.

La mayoría de las veces los padres están cansados o nunca tienen tiempo y si usted es de esos padres que siempre están cansados y nunca tienen tiempo, entonces no espere de sus hijos nada diferente cuando ellos crezcan.

6. Deje a un lado la tecnología

Por más avanzada que esté la tecnología, si va a enseñar a sus hijos a leer, hágalo con libros de papel. No les enseñe a leer a través de una tablet, un teléfono, o una computadora portátil. Para que un niño aprenda a leer, necesita enfocarse y concentrarse tan solo en la lectura y las tablet, los teléfonos y las computadoras, tienen muchos elementos que distraen a los niños y no les permiten concentrarse en lo que están leyendo.

Leer bien es una actividad que necesita concentración y normalmente quienes no gustan de leer, son aquellas personas que no son capaces de concentrarse en nada. Así que sí va a poner a sus hijos a leer, que sea en un libro impreso en hojas de papel.

Si quiere tener éxito en esta tarea de enseñarle a sus hijos a amar la lectura, cuando sea el momento de leer, apague la televisión, la computadora y el teléfono. Cero distracciones es la mejor manera de lograr que la mente se enfoque por completo en lo que se va a leer.

7. No sea egoísta

Muchos de los padres que nunca se interesaron por la lectura, buscan que sus hijos sigan sus mismos pasos.

“Si yo nunca leí y nunca necesité leer, mis hijos tampoco lo necesitarán”. Aunque suene cómico, son muchos los padres que piensan de esta forma.

No sea egoísta con sus hijos. Si hay algo que usted nunca aprendió a hacer pero que sus hijos pueden aprender, haga todo lo posible por que lo aprendan.

Un estudio desarrollado por la Universidad de Michigan en los Estados Unidos, en el que se encuestó a más de 10 mil trabajadores de diferentes sectores de la industria de los Estrados Unidos, demostró que aquellas personas que habían sido enseñadas desde niños a amar la lectura, eran aquellas personas que siempre ocupaban los mejores cargos con las mejores remuneraciones, mientras que aquellos que nunca se acostumbraron a leer, eran aquellas personas que por lo general solo alcanzaban cargos medios y que muy rara vez lograban ascender dentro de las empresas hasta los cargos directivos.


8. Paciencia 

Hacer que un hijo ame la lectura no es siempre una tarea fácil. Se necesita que el padre o la madre se comprometan con la labor de acompañar a sus hijos a leer todos los días durante un largo periodo de tiempo.

Los padres capaces de hacer este esfuerzo por sus hijos, siempre reciben como recompensa el que sus hijos finalmente se enamoran de la lectura y abren sus mentes al conocimiento que otros han dejado plasmados en los libros de texto.

Leer es algo extraordinario que solo entienden quienes aman este maravilloso arte. El conocimiento es lo que hace libres a las personas. Quienes se quedan sumidos en la ignorancia, quienes nunca toman un libro para leer, son aquellas personas que más fácilmente son manipuladas por aquellos que ostentan el poder.

Casi todos los políticos que llegan a cargos como la presidencia de su país, son grandes lectores y en lugar de ser ellos los manipulados por el sistema, son quienes pasan a manipular a las demás personas a través del sistema.

Abra en sus hijos la puerta al conocimiento que se esconde detrás de los libros. Acompáñelos, llévelos de la mano en este proceso, que ellos sin lugar a dudas se lo agradecerán cuando sean personas adultas.

viernes, 2 de agosto de 2019

Cuando los padres y los hijos no se llevan bien


Ser padre no es fácil, y ser hijo tampoco lo es. Hay una brecha que separa a los padres de los hijos y que depende de la edad. No importa si usted fue padre o madre a los 15 años, esos 15 años lo separarán de su hijo siempre. Los años que tenga de vida cuando tenga a sus hijos, marcarán en buena parte la cantidad de diferencias que tenga con ellos, ya que así no se quiera, siempre los padres pertenecerán a una generación diferente a la de sus hijos.

Cuando los hijos son pequeños, esa diferencia pocas veces es notoria. Los padres para sus hijos son por lo general los primeros héroes que conocen en su infancia. Los hijos ven a sus padres en la mayoría de las ocasiones, como seres poderosos que les enseñan todas las primeras cosas de la vida que ellos desconocen, y es normal que los hijos sientan durante muchos años, admiración por sus padres.


Los hijos crecen

Pero a medida que los hijos crecen y en la medida en que sus padres los tratan, esa admiración puede o bien incrementarse, o bien desaparecer por completo. Si los padres son castigadores, maltratadores, de aquellos que descargan toda su furia y su frustración en sus hijos, no pasará mucho tiempo antes de que en los hijos comience a desparecer todo el amor y la admiración y pase a ser reemplazado por el odio y la falta de respeto. Y si los padres son permisivos y no establecen ninguna clase de límites, y permiten toda suerte de excesos en sus hijos, el efecto que se consiga al final será casi exactamente el mismo.

Para los padres es todo un reto encontrar un equilibrio en la crianza y educación de sus hijos, y para los hijos es todo un reto aprender a ceder ante los requerimientos de sus padres.

Ni todos los padres ni todos los hijos son santos. En ambos bandos se encuentran muchos demonios ocultos jugando a hacer el papel de padres o de hijos. Hay padres malvados que lo único que les ofrecen a sus hijos son malos ejemplos y castigos, y de igual manera hay hijos que desde su más tierna infancia parecieran estar diseñados para desesperar a sus padres en un grado extremo, y lo más difícil de esta situación, es que no existe ningún manual de instrucciones que enseñe cómo ser un buen padre o un buen hijo y como lograr que, durante toda la vida, exista siempre una buena relación próspera y fructífera entre los padres y los hijos.

De cierta manera, los padres la tienen más difícil, ya que la inmensa mayoría de ellos se enfrentan a esa misión sagrada de guiar a sus hijos por un buen camino, sin saber a ciencia cierta cómo hacerlo y en la mayoría de los casos, los padres simplemente terminan imitando a sus propios padres y cometiendo las mismas equivocaciones que ellos a su vez cometieron. En pocas palabras, son nuestros padres quienes, sin saberlo, generan en nosotros la mayoría de los traumas que tenemos y que se hacen manifiestos en la edad adulta.

Esto significa entonces que, si sus padres fueron buenos o malos padres, es casi seguro que usted a la vez, sea de igual manera un buen o mal padre con sus propios hijos, ya que en esta vida la mayoría de las cosas esenciales, las aprendemos a través del ejemplo.

Cuando los padres y los hijos no se llevan bien, casi siempre hay una historia que contar detrás de esas relaciones y que se remonta a los primeros años de vida de cada persona, y cada actor de esas historias siempre tendrá argumentos propios para justificar su buen o mal comportamiento.


Cada quien con sus propias exigencias

Ser un buen padre, exige muchas veces desapegarse del pasado y olvidar las propias experiencias vividas, para así tener la posibilidad de ofrecerle a los hijos una vivencia totalmente diferente. De igual manera, ser buen padre es algo en donde se hace necesario ponerse al nivel de los hijos, a fin de adquirir la capacidad que se necesita para entender sus necesidades, de tal manera que se sepa y se pueda darles a ellos en la justa medida, lo que ellos requieren en cada momento de su vida para realizarse correctamente como seres humanos.

Ser buen hijo, demanda por su parte el tener la capacidad de ceder y de aceptar la guía de los padres. Cada ser humano trae en su comportamiento un instinto que lo lleva a querer caminar por la vida a su ritmo y a su manera, y muchas veces el camino que eligen los hijos, no siempre es el más adecuado. Frente a esto es donde por lo general aparece la intervención de los padres y si esta no es la correcta, las probabilidades de que las relaciones se echen a perder, se incrementan notablemente.

Aprender a escuchar, a ceder, a aceptarse mutuamente, es la clave que permite que los padres y los hijos puedan tener relaciones exitosas durante toda la vida. Quienes ponen en práctica estos principios, quienes son capaces de comunicarse de manera efectiva, son aquellos padres y aquellos hijos que logran hacer de sus relaciones familiares, una experiencia inolvidable para toda la vida.